Con una bienvenida muy sentida, sus mejores galas y un alegre grupo musical de estudiantes de secundaria pertenecientes a la región, la comunidad Ikoots, que habita en San Mateo del Mar, nos dio una cálida bienvenida y con sencillas palabras y atenciones ofreció a los Misioneros del Espíritu Santo, a Dignidad y Solidaridad y particularmente a todos los donantes, su agradecimiento por las 10 casas entregadas oficialmente el pasado 25 de marzo.

Aunque fue una espera larga, ellos sabían mejor que nadie que el terreno en el cual se encuentran ubicados no es fácil, que volver a construir una casa firme y segura implicaba hacerlo de manera diferente y, con paciencia y confianza, esperaron un año y medio para ese momento.

Damos gracias a Dios por permitirnos ser medio para ofrecer a estas personas lindas y humildes un techo seguro donde vivir y seguir construyendo su hogar.