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El corazón de nuestra identidad misionera

La etapa de formación teológica es el tiempo en que el joven consolida su vocación para convertirse en un Misionero del Espiritu Santo adulto, capaz de anunciar a Dios con una mentalidad abierta, propositiva y en diálogo con el mundo actual.

Aquí se integran profundamente la vida espiritual, el estudio serio y el compromiso misionero.

Formación académica con visión contemporánea

Durante cuatro años se cursan los estudios en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM), obteniendo el bachillerato en Teología con reconocimiento pontificio. Esta formación permite hablar de Dios desde categorías actuales, comprender las necesidades reales de las personas y adquirir las destrezas pastorales necesarias para nuestra misión.

Discernimiento y entrega definitiva

Después de diversas experiencias formativas el joven toma la decisión de profesar los votos perpetuos en la Congregación. Esta etapa culmina con la ordenación sacerdotal o con la elección de servir como religioso consagrado sin ordenarse.

Especialización y posgrados

Al concluir la formación básica, cada misionero se prepara aún más para responder con profundidad a los desafíos actuales. Se pueden realizar especializaciones o posgrados en áreas teológicas o maestrías civiles que permitan aportar en espacios extraeclesiales.

Duración variable: 2 años a tiempo completo o combinada con trabajo pastoral.

Participación práctica

Durante la etapa, se colabora activamente en la asesoría y acompañamiento de grupos juveniles, integrando teoría y práctica misionera.